El discreto encanto del administrativo
Querido/as lectores/as Estos días no les escribí no por falta de temas, sino por falta de fuerza. Hay que tener muchísimo ánimo cuando los temas de los que hay que hablar son tantos. Y ese ánimo, como laburante, siendo casi diciembre, en el 2024, en Argentina, perteneciendo a la población homosexual, bajo el gobierno de Conan, y no identificándome con las ideologías de la oposición (se comenta por ahí que hay una llamada oposición) y por ende no teniendo con quién desahogarme de una manera que me haga sentir efectívamente contenido, puedo aseverar que no lo tengo. Demasiada información para mi cerebro. Por ende no pude encontrar la manera de sentarme y que fluya la escritura. Me enredaba en lo que sentía y lo que pensaba, me frustraba y eso lo empeoraba. Se supone que escribo por placer. Y si no hay placer entonces mejor no escribo ¿Para qué hacerlo si voy a sufrir? Pero aquí me tienen. Sábado al mediodía. Sentado en la cama, la espalda apoyada en la pared y la notebook en la fald...