Un berrinche y a seguir (Tratando de ser zen)
Tratando de ser zen, tratando de ser zen, tratando de ser zen…..
Si lector mío, estoy en esos días en los que uno si no se aferra a un mantra cae en las profundidades del peor de los monólogos. De esos que uno conoce de cabo a rabo de tanto que uno los repite y que uno sabe cuando uno la empieza dónde uno termina: al inicio de una página en blanco. De esas páginas que a cierta edad te dicen que ya tendría que estar rebosante de puntos, de líneas, de planos, de espacios…
Pero no es mi caso. Preferí tener una histeria, digo, historia de vida antes que un currículum.
¿Les hablé alguna vez de mi currículum?
-Secundaria completa, estratégicamente terminada. Es decir, me llevaba las materias a diciembre para prepararlas la noche previa, ir a rendirlas sin dormir y completar la suficiente cantidad de preguntas como para llegar a duras penas al Aprobado. La directora, incrédula, me preguntó con voz de reproche “¡¿Por qué no estudiar durante todo el año en vez de rendir todo junto en diciembre?”. Me callé para dejar que la pregunta se responda sola. No tienen ganas de que les arruine la cena familiar largando una carajeada sobre mi opinión de la obligatoriedad del sistema educativo y de la idoneidad del método de calificaciones numéricas ¿no? Si no me dan alcohol les juro que no grito.
-Mi primer trabajo a los 18 como soporte técnico en una mega empresa extranjera de venta minorista. Como leyeron: soporte técnico. Yo. De soporte técnico. Si. Tuve que preguntar cómo prender una computadora (les juro, no es chiste. Lo peor es que mis padres eran ingeniéros en sistemas. Casa de herrero, ciento volando). Con respecto a mi desempeño laboral es de destacar que una vez llegué temprano.
-A los 19 años entré al conservatorio. Dos años de guitarra académica, 6 de piano. Mi analítico dice que estoy a dos materias (Piano 4 y Folklore y música ciudadana 2) de recibirme de pianista frustrado. No tengo ganas de terminar la carrera. (Nota del traductor: no es la primera vez que Santiago se manda una así. De adolescente estudió 10 años inglés norteamericano y dejó en el último trimestre). Dicen que cuando no acabás tenés más ganas para después. Es una técnica tántrica che, no vayan a pensar que soy vago.
-A los 24 entré al trabajo en el que estoy actualmente. Les cuento una vez que haya bloqueado de Instagram a todos mis compañero/as, incluída mi jefa para asegurarme que no sepan de la existencia de este blog. Lo único que les puedo decir por ahora es que soy un empleado ejemplar. Les juro. ¿Cómo no serlo con un prontuario así?
Pero bueno, hoy tuve un día de esos que es mejor olvidar más que grabar para la posteridad en la entrada de un diario personal como este, en el que están de invitados ustedes, mis queridos lectores.
Acá, quienes importan son ustedes ¿cómo andan? ¿sus trabajos bien? ¿llegan con el número? ¿transmiten la sensación a sus superiores de que están involucrados, de estar interesados de adquirir los skills necesarios para realizar sus tareas en tiempo y forma, en estar en sync con los objetivos de la organización, de saber que ellos están ahí en caso de que necesiten de la asistencia de un coach, de haber interiorizado por vía de una participación activa la big picture que la compañía visualiza, de desempeñar sus tareas agregando valor, de actuar como multipliers de los conocimientos impartidos en múltiples capacitaciones ya que para ahorrar costos la empresa ya no manda capacitadores y ahora ustedes tienen que aprender todo de manuales, videos, audios y enseñarle ustedes mismos a sus compañeros sin retribución monetaria alguna porque resulta que este esquema está basado en no sé qué filosofía oriental que es tan cool y tan ágil que la empresa dice que ahorra como nunca y que ahora sus procesos corren como agua pero sigue siendo una burocracia en la que los supervisores se amontonan y viven de reunión en reunión en la que toman decisiones sobre cómo vos tenés que hacer tu trabajo mientras que todos sabemos en mayor o menor medida que los supervisores no son productivos en sí, que a la larga lo único que hacen es comunicarte en videollamadas, Zooms, Meets, que se toman tu tiempo para informarte que ahora tenemos que subir el número, número al que uno no llega si tenés que atender videollamadas, Zooms, Meets, todos avisos de cómo tenés que trabajar que claramente se podrían comunicar vía mail y ahorrar en sueldo para supervisores y distribuir ese dinero en sueldos, esos mismos sueldos que la persona a cargo de la empresa reconoce en una charla via Youtube que están atrasados, que les duele en el alma (a todo esto, la persona que está a cargo reconoció que atiende del mismo lado del mostrador, que tiene por otra parte una empresa que la brinda servicios a la empresa. Si, así como leen), la misma charla en Youtube en la que sin embargo nos convence de repetir la frase “la empresa soy yo, la empresa soy yo” (si, así como leen), o distribuir esa plata que nos ahorraríamos en mejorar el soporte al software que tenemos de sistema operativo que vive teniendo fallas, tal vez por el hecho de que mucho del dinero destinado al sector de IT se fue en proyectos cuyo fin era direccionar el dinero a un proveedor de aplicaciones que al final no eran implementadas, circuito que se repetía con el único fin de seguir malversando fondos?
¿Sus empresas también tienen un estatus dudoso ante la ley?
¿También reciben tanta plata del estado que uno se pregunta sinceramente si el sector privado siquiera existe?
¿Dónde termina el empresario y dónde el funcionario público en sus empresas?
……….(se queda callado, mira a la pared, como reconsiderando algo, inseguro de recalibrar la estrategia de cómo comunicar lo que quiere decir o estar debatiéndose entre bañarse ahora o bañarse después de cenar)
En fin, otro día carajarié sobre la reducción de la jornada y la semana laboral. Hoy me doy por (hiper)ventilado pero satisfecho porque vienen nubes del sur, incluso sopla viento de allá, de la tierra a la que pertenece mi pueblo, el de los Saturninos. Frescos como brisa rápida, nocturnos, cerebrales pero tan excitantes como las tragedias.
Además estoy contento porque este viernes consigo combustible para mi pipa de la paz.
Bueno queridos lectores, quiero pedirles disculpas por el berrinche. La próxima seguro voy a escribirles una carta de amor. Si. Estén preparados que me les voy a declarar. Con ramo de rosas, bombones y todo eh. No falten a la cita.
Nos leemos la próxima.
PD: claramente ya bloquee a casi toda mi gerencia. Ya vivo en un régimen a sueldo como para tener más problemas. Beso.
PD II: Ah, lean Trabajos de mierda de David Graeber, antropólogo norteamericano para que entiendan mejor aquello sobre lo que conspiro. Si les copó armamos grupo de lectura y debate sobre el libro. Ahora si, no los jodo más.
Muy bueno! Cómo siempre Santi! Y pensar que todas estas metodologías nuevas son solo formas rebuscadas de organizar y ordenar lógicamente un laburo. 💙👏
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