Llueve sin frío

Llueve sin frío


Así. Mera agua.


Llueve mera agua sobre una ciudad que parece ni fría ni caliente. Es cemento a temperatura ambiente. 


Una ciudad ni fría ni caliente cuyo cuerpo inmenso está estructurado a la manera de una grilla de hormigón desplegado sobre un baldío inmenso. Un territorio inconmensurable sobre el que la grilla de hormigón cae como una mano gigante. 


Una mano gigante que oprime al suelo como la tela de araña descomunal oprime a la presa a la que la araña miró a los ojos como diciéndole “voy a vaciarte por completo”...


 Ah, me olvidaba. La araña es muy rica y no vive en esta tela. Vive en alguna de las muchas otras telas que tiene. A esta tela la administra una organización de mosquitas traicioneras. Como las que administran la ciudad en la que vivo.


Y en la que muchos y muchas de ustedes también viven.


Y hablando de ustedes…¿en qué andan mosquitas?.


Me imagino que varias de ustedes deben andar zumbando de acá para allá, desesperadas por llegar primero a la ventanilla del banco a sacar los ahorros.


Zumbando de acá para allá en una ciudad de cemento a temperatura ambiente en la que llueve sin calor. El clima ideal para ser mosquitas que corren al banco.


¿Y yo?...


Yo ando quieto. Como tirado sobre frazadas que amuché sobre el asfalto. Sobre el cemento.


¿Estoy a temperatura ambiente?......y, se supone que el que trata de estar Zen soy yo. Yo soy el que debería poder responder a la pregunta de si estoy a temperatura ambiente, ni frío ni caliente.


Aunque ahora que lo pienso no estoy seguro de estar seguro. Particularmente sobre la corriente Zen.


Se que los Zen eran budistas japoneses que se vieron influidos por el Taoísmo, un desprendimiento de la comunidad de lectores del I-Ching que se libraron al ser. Es decir, “se permitieron ir con la corriente”. Incluso la palabra “corriente” no sería una mala traducción del término “Tao”. Tao es, en mandarín, algo así como “camino”, “senda”, “modo”, “trascurrir”. Lo que implicaría interpretar al término “Taoísmo” como “Caminismo”.


El tema es así. Hace unos muy pocos milenios, particularmente después de la Era Axial, los Budistas, los Hinduístas, los Moístas, los Legalistas y quién sabe cuántos más, se estaban arrancando los ojos discutiendo sobre la mejor manera de vivir la vida. Unos decían “es el individuo el árbitro”, otros decían “el árbitro es la comunidad”. Algunos gritaban “son los cielos el árbitro”, los otros les contestaban “el árbitro es la tierra”. Aparecían los que proponían la existencia de un “Más allá” y se peleaban con los que aseguraban que “todo es Solo Acá”. Era flor de quilombo y nadie llegaba a ninguna conclusión.


Fue en el medio de esa confusión que una mujer quedó embarazada. Y esa mujer notó algo muy raro. Notó que era tal el nivel de confusión que se vivía en Asia y a la vez tal el nivel de inteligencia que tenía su hijo sin nacer, al que llamaría Lao Tsé, que este se estaba haciendo el boludo. Es decir, estaba optando por retrasar la fecha de su propio nacimiento. Si, así como leen. Lao Tse no quería nacer. Y así fue durante más de noventa años. El pequeño Lao no pagó alquiler durante nueve décadas. Vivió de garpe en el útero de la madre todo un ciclo vital. Y apenas nació se consiguió el típico laburo que se buscan las personas que quieren que les paguen por vivir mientras fingen que hacen algo: pegó un laburo de oficinista. 


Así es, nuestro pequeño Lao, recién nacido, fue empleado como burócrata en el estado del Reino del Centro. Todo un vivo.


Sin embargo, la clave para entender la inmensa influencia del pequeño Lao está en atender lo que escribió. Mientras hacía que trabajaba Lao escribió 81 poemas si es que los podemos llamar así (y si es que realmente Lao los escribió porque hay quienes creen que Lao ni siquiera existió. Una elucubración válida porque yo mismo soy oficinista y no se si existo). 


Esos ochenta y un poemas, puestos juntos, componen el Tao Te Ching. “El libro sobre el camino”. Un libro sobre el sinsentido de los mapas. A Lao no le gustan los mapas. Le gustan las experiencias de recorrer caminos que es algo muy distinto. Solo las experiencias son los únicos mapas que sirven. El problema es que esas experiencias-mapas son a veces intransferibles ya que somos todos distintos y no todos podemos recorrer los mismos caminos.


Pero bueno….¿a qué venía todo esto?


Ah si, que estoy quieto, tirado sobre frazadas amuchadas sobre el camino. Mi mirada fija en un foco de luz de bajo consumo (luz fría, no cálida ya que a las mosquitas traidoras que administran esta grilla de cemento de una araña poderosísima no les parece conveniente que las moquitas ocupemos el camino, que hagamos montoncitos de frazadas sobre las que tirar nuestro cuerpo y ver focos de bajo consumo. A las mosquitas administradoras les gusta que circulemos, que vayamos de la casa al trabajo y viceversa).


Les decía. Que ya me acordé de por qué les hablé del Caminismo. 


Que les conté que yo ando quieto, ni bien ni mal. Que soy una mosquita a la espera. Que está tirada sobre frazadas viendo fijamente una luz fría de bajo consumo de la calle. 


Y que espero porque todo está a la espera. Resulta que los medios masivos de pajaritos que cuentan cosas nos han notificado masivamente que un convoy de mosquitas administradoras ha viajado a entrevistarse con la araña para definir cuánto cuesta la mierda que a las mosquitas nos encanta. Esa mierda sobre la que las mosquitas sobrevolamos todas nuestras vidas de un día de duración cuando vamos zumbando de la casa al trabajo y viceversa.


Pero bueno, no estoy ni frío ni caliente. No se si eso es ser Zen porque no estoy seguro de qué es Zen. Si tuviera más tiempo lo investigaría. Pero no tengo tiempo.


Y no lo tengo porque soy una mosquita que va de la cama al living sobrevolando mierda que no sabemos cuánto vale.


Traten de ser Zen ¿si?


Sean como mosquitas ni frías ni calientes.


Como cemento a temperatura ambiente.


Ah y son mosquitas. No pueden ni podrán nunca ser arañas.


Así que si van a organizarse no lo hagan para administrar telarañas. Vuelen hacia la miel, no hacia la mierda.


Nos leemos la próxima.


Comentarios

  1. 👏👏👏 Próximo capitulo * Las mosquitas muertas y la Iglesia Católíca* 😉

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