Carta sobre los gatos (y cómo algunos se les parecen)

 Les escribo desde las profundidades de la hora.


Afuera llueven los segundos que faltan para que sea lunes.


Y yo lo espero sin paraguas.


¿Por qué?


Porque aprendí a nadar ya que al tiempo lo inundó la rutina. Y en las inundaciones lo menos que necesitás es un paragüas.


Pero bueno, les decía.


Les escribo desde las profundidades de la hora como si les alcanzara un mate.


Quiero saber cómo están. Que me cuenten qué es lo que les pasa. Si les pasa algo.


¿Ustedes están en las profundidades de la hora?


¿Están en el lugar justo a la hora indicada?


¿Tienen alguien que les cebe un mate? ¿Por escrito o frente a frente?


¿Se sienten como en una trinchera?


¿Están en un cubículo?


¿O corren en una pradera?


Qué lindo estar en una pradera. Yo les alcanzo un mate y ustedes invítenme a una pradera.


O les escribo sobre darles uno, que tan cerca no los tengo.


Ya se, se me ocurrió una idea.


¿Qué tal si les escribo sobre cómo me los imagino?


A ver, difícil no es.


Yo se que están como los gatos se tiran frente a la chimenea en la hora más fría antes del alba. 


Yo me los imagino como esos gatos pero un domingo a las siete. Ronroneando cuando reciben ese mensaje que tanto esperan.


También están los que se calientan el mate pensando en la noche previa. Pensando en cómo se comportaron como gatos pelean en techos más que frente a la chimenea.


Después están los que no esperan mensaje alguno. Entre ellos hay quienes en medio de la pista de baile están como gatos perdidos.


Se de uno de ustedes que está loco como gato naranja.


De otro que si se te cruza te trae mala suerte como los gatos negros pero si lo conocieras como vivieras con él te cambia la suerte. Como los gatos negros cuando vivís con uno.


Hay dos o tres que son intensísimos como los siameses.


Varios son serios como los grises.


No les puedo contar la anécdota del que te cae bien o mal pero que no podés negar que es inteligente. Como lo son los gatos blanco y negro. 


Después están los que yo les digo “las gatas de pelo largo”. Sensibles. Tranquilos. Pacíficos. 


Esos son los que te hacen las observaciones que más duelen porque sabes que la observación te la hace alguien bueno.


Y por favor no hablemos de los peores de todos: las “pelo blanco”. Esas son malas. Ariscas. E histéricas, porque les cuesta aceptar que son medio aburridas. No entretienen, “generan contenido”. Lo cuál como término es medio engañoso porque muchas de las personas “que generan contenido” paradójicamente……están huecas.


Ah, me olvidaba. Escuché por ahí que solo las gatas hembra pueden portar tres colores.


Lo femenino suele ser especial. 


Como los gatos, que pueden ser machos o hembras pero que son todos femeninos.


Que tengan un buen domingo a la tarde si algo así existe. 


Nos leemos la próxima.


PD: lo publico ahora. Mañana lo corrijo.


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