Houston, tenemos criptoproblemas.
Queridos lectores:
Indigno de ustedes es que yo aparezca así, intempestivamente luego de haber desaparecido durante dos meses. Les pido mis más sinceras disculpas.
Pero Houston… tenemos Criptoproblemas.
Y al menos yo tengo criptosospechas.
Antes de compartírselas quiero confesarles que no era de mi la idea de hablar de temas de actualidad en este Blog. Ni el año pasado cuando lo inicié ni ahora. Desde hace tiempo que todo tema de actualidad me parece distractivo e incluso inutil, rozando la categoría de “caso perdido".
Pero ahora que lo pienso, el pecado que lo distractivo comete en este país es ser aburrido y hasta predecible. No soy de esos que piensan que “en la Argentina no te podés aburrir”. Nuestros problemas se volvieron repetitivos al punto de la predecibilidad y estamos reiterando un ciclo de suerte ni mala ni buena, sino simplemente mediocre. Tan irresolubles parecen algunos de nuestros problemas y tan larga la lista de los que no los pudieron resolver que a esta altura al micrófono se lo están dando al primero que lo pida. Nadie quiere el puesto.
Pero este fin de semana se alinearon los planetas. Es decir, lo distractivo resultó ser entretenido. Tan entretenido como nos puede resultar ver a alguien dispararse en el pie.
Y esta vez el que lo hizo fue el presidente. El mismísimo. Y encima en real time: desde Twitter, que es el dispositivo con el que en el 2025 medimos el tiempo. Toda una nación está pochoclo en mano. Yo hasta desempolve los lentes 3D.
Las preguntas son muchas…
¿Qué le pasó?
¿Qué pasó por su cabeza?
¿Quiénes son los involucrados?
¿Qué es verdad y qué es “operación”?
Desde el momento en el que se desató el escándalo lo que se me vino a la cabeza a la manera de posible explicación es “recaudación”. Estamos en año electoral, a las personas que van a votar hay que convocarlas a participar y también un poquito lavarles la cabeza. No contamos con la aparatología necesaria como para poder dimensionar lo que se ensucian las cabezas entre elección y elección pero dos años entre presidencial y legislativa y viceversa son un montón de horas de mirar pantallas y para cuando llega ese Gran Día los cerebros tienen que estar bien limpios como para tomar la decisión correcta. Es decir libre de recuerdos partidariamente inconvenientes.
Pero el gran problema de las campañas políticas es su costo. Y atención, el siguiente axioma debe ser retenido para reflexionar sobre lo que aquí nos convoca: las campañas son tan caras que los partidos tienen que sacar de donde sea……literalmente. De una literalidad sospechosa. Tan sospechosa que a veces cruza la línea de lo legal. Con lo cual quiero decir que ese dinero para las campañas electorales debe ser entregado en una bolsa de arpillera o un bolso de cuero y sin comprobante. Estamos hablando de dinero en negro.
¿Qué le pudo haber pasado, pienso yo, a Él A Quien No Nombraremos? (que es como me gusta llamar al inquilino de Olivos). Le pudo haber pasado (y esta es mi primera criptosospecha) de habérsele ocurrido la brillante idea de recaudar fondos por la vía de la organización de una colecta de plata invertida por muchísimos contribuyentes en una cripto moneda, una manera de llamar a la emisión de lo que sería un bono o acción pero mucho más volatil y riesgoso usualmente emitido por “privados”. Una idea que de buenas a primeras no parece mala. Hay un grupo de personas que ponen la infraestructura y el tiempo para coordinar la convocatoria y recaudación del dinero a través de una aplicación en el celular o de una página de internet para luego asignarlo (dicen) a proyectos productivos, y con parte del dinero obtenido de la ganancia se les devuelve a los inversores el monto original más un plus.
Ahora, de estas “monedas” ¿hay muchas? Si, de a montones. Entonces ¿cómo diferenciarlas del resto? ¿cómo convencer al público de invertir en X cripto en vez de una tal Y? Adosándole un tipo de capital que el dinero no compra: el de la publicidad y el carisma. Y de ese capital nuestro presidente tiene, nos guste/estemos de acuerdo o no. Es un economista excéntrico que llegó asombrosamente a la presidencia siendo ante todo insoportablemente ruidoso. Cotizaria alto si la acústica fuera un mercado. Él tiene lo que muchos abocados al “trading” necesitan para lograr que su oferta resalte por encima de todas las otras.
Ahora bien, todo esto yo lo pensaría si fuera inocente….pero por desgracia me declaro culpable de incredulidad.
Acá hay gato encerrado y no hablo de su pelo. O sus novias.
Esto es lo que me atrevería a catalogar como “microrecaudaciones”. Ponerle mi nombre y cara a cualquier producto, yendo desde un nuevo sabor de yogur a la emisión de bonos y pedir algo jugoso a cambio. ¿Me lo van a depositar en mi cuenta? Pero más vale que no, Él A Quien No Nombramos ya aclaró que tuiteó sobre la criptomoneda “de onda”, para “incentivar el ingreso de capitales al país”. La plata entra en un laberinto de noche y con neblina, lo suficientemente indiscernible como para que no se note que el dinero va a un gran fondo para una campaña legislativa ardua que un naciente y muy pequeño partido que todavía está en desventaja numérica en ambas cámaras debe enfrentar, en época de recesión e inflación (cuyo descenso se estancó), en el octavo país en extinción, digo, extensión del mundo. Es mucha, muchísima plata la que se necesita para que los cerebros lleguen bien limpios y sugestionados a las elecciones. Más ahora que están llenos de microplásticos.
¿Cuál fue el (o los) error/es que se cometieron? Pudieron haber sido muchos. Primero el tipo de activo seleccionado: no suena recomendable o sabio, siendo un presidente, recaudar de inversiones de alto riesgo como lo es una cripto moneda creada para la ocasión (es literal eh, esta moneda se llama Libra y casi que tiene la imagen del presi paseando a Conan en el reverso). Sobre todo siendo una inversión de alto riesgo.
Otro pudo haber sido de coordinación: algo mal se hizo en el proceso de presentación del producto.
Y otro pudo haber sido una cautela demasiado tardía o lisa y llanamente la malicia. Que quede claro, no me apena en lo más mínimo lo que le pasó Al Que No Nombramos. Pero la recaudación de dinero negro de tanta suciedad que tiene, para las campañas partidarias (aunque a esta altura son más bien personalistas, casi que volvimos a las competencias de carismas de la antigua oligarquía griega), es un deporte con tantos adeptos que a diferencia del Mundial y los JJOO esté si lo jugamos cada dos años. Todos los partidos son a esta altura medallistas y multicampeones. Pero sucede que al presidente la agarraron con el culo al aire, en pleno acto. No descarto que le hayan hecho “una cama” pero teniendo en cuenta la cantidad de actores involucrados y la internacionalidad de los mismos me parece difícil. El peronismo no tiene la capacidad de orquestar tal movida internacional contra el presidente. Ya bastante que le financió parte de la campaña, le fiscalizó los votos durante las elecciones y le facilitó la obtención de los votos necesarios para aprobar definitivamente sus leyes y decretos al punto de generar sospechas de que el gobierno libertario podría ser, en el fondo, “cripto-peronista”. Cripto, bajo tierra, no a la luz del día, no evidentemente. Además la hipótesis, aunque un poco conspirativa, se refuerza con la cantidad de funcionarios en común que mantuvieron y hasta cierto punto todavía mantienen con el gobierno anterior, los armadores de listas paracaidístas del Massismo y el peronismo bonaerense completándole las boletas, la selección de LLA como enemigo favorito desde el momento que Cristina habla, en pleno prime time televisivo de avizorar una campaña “de tres tercios” para dividirle votos al PRO, la identidad pasada de varios de sus integrantes y aliados (Marra incluído, habiéndose declarado peronista en sus años universitarios), la admiración por Menen por casi todos sus integrantes (empezando por el presidente), la alianza con dicho clan de peronistas provinciales y también por rumores sobre quienes financiaron el ascenso público y mediático de algunas figuras de su firmamento (Espert, por ejemplo).
Pero este caso es distinto y me hace dudar de la mano de la oposición. Este caso implica a los norteamericanos y ellos lidiaron con las versiones originales en la Europa de la década del cuarenta. ¿Para qué van a hacerle el juego a las copias cansadas que persisten en Argentina ochenta años después? No veo a los yankees colaborando con la oposición. Y eso que tienen ahora a un presidente “pacifista e industrializador” (sic).
El gato encerrado podría ser otro, uno que a pesar de la increíble cantidad de causas en contra que tiene en la justicia anda cual gato libre. Todo puede ser.
Lo que me lleva a otra criptosospecha y por ahora la última que les voy a compartir ya que me extendí por demás. Y más bien, es una apuesta más que una sospecha. Los opositores van a alegar la estupidez o las ansias de enriquecimiento personal del presidente o “su entorno” o “malos asesores”......pero no van a querer hablar de recaudación. Es mejor no agitar las aguas de ese estanque. Te tirás ahí y salís necesitando toallón y vacuna antitetánica. Es como el pasado militarista de una diva actualmente canonizada por la comunidad gay: de eso no se habla. Porque esos que quieren hablar……..¡¿QUIENES SAAAN?!
En fin mis queridísimos (y damnificados por tanta realidad) lectores. Estoy feliz de volver a escribir. Anduve cansado de tanto calor y trabajo, todavía no me tomé vacaciones. Espero escribirles pronto. Prometo intentar no volver a tardarme tanto.
Ah, y los extrañé UwU.
Nos leemos la próxima.
Vermouth con papas fritas y 👏👏 GOOD SHOW! 👏👏👏👏
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