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Mostrando las entradas de diciembre, 2024

Dragón soberbio deberá arrepentirse

  Mis queridos lectores ¿Cómo los voy a tener así? ¿Seis días sin subir nada al blog?  ¿Ni una carta? ¿Ni una entrada? ¿Ni una nota u opúsculo? Al menos un mensaje del tipo “que estoy vivo che”. O apenas unos emojis. Tipo carita sonriendo. O la berenjena.  Ah. Ya se qué emojis. Capitalismo, capitalismo, carita con calor, persona trabajando, persona escribiéndo públicamente en un blog (lo cuál se termina convirtiendo en tener dos trabajos), emoji de pastillas, logo de Grindr, carita sonriendo. carita sonriendo. Todavía no inventaron un emoji de mosquitos resistentes al Off. Igual denles tiempo. Ya están en camino. Los emojis y esos mosquitos mutantes. Pero no importa.  Y no importa porque este fue el Año del Dragón. Si, el año de mi signo. Y no les estuve escribiendo porque anduve con cosas mías. O más bien escribiendo para mi.  Cómo me gusta escribir evidentemente. Pasa que cuando una persona escribe la fantasía y lo real caminan al ritmo de un solo ser. El físi...

¿Y si todo tuviera mente?

Bueno. Me siento a escribir por el solo hecho de ser domingo. Domingo primero de diciembre. Y no cualquier domingo: uno lindo. De esos que no abundan. Para ser un primero de diciembre el clima estuvo -al menos durante la noche y gran parte del día-, casi otoñal. Mucha lluvia, fresco y ventoso. Para los saturninos como yo una hermosura. Me tiré a dormir a la tarde y me desperté a tiempo para una hora de oro despejada. Un cielo celestísimo y un sol que cae de costado sobre los pinos del barrio. Vivo en una zona con mucho parque así que aproveché y salí a caminar. Y me puso tremendamente melancólico. ¿Nada me viene bien? Nada. Y me gusta. Pero hay un leve trasfondo. Además de tener dolor de cabeza desde ayer a la noche por comida que me cayó mal, hace unas noches soñé que mi vieja fallecía. No voy a dar muchos detalles porque para qué pero en una parte del sueño le decía a mi hermano “Bueno (nombre de mi hermano), ya tenemos a ambos padres muertos”. Me desperté exactamente en ese instante...